Gijón: una ciudad para perderse y volver

Una escapada por Gijón

Hoy os hablaré de Gijón, una ciudad asturiana del norte de España que tiene muchísimo encanto.


Siempre que he visitado Gijón ha sido deprisa y corriendo, prometiéndome a mí misma que volvería con más calma y me quedaría unos días para disfrutarla como se merece.

En una de mis visitas me alojé en el Hotel Asturias ,situado en plena Plaza Mayor. El hotel tiene además una historia cinematográfica muy especial, ya que fue uno de los escenarios donde José Luis Garci rodó la película Volver a Empezar.

Mi habitación tenía unas vistas privilegiadas: por un lado, daba a la Plaza Mayor y por el otro, a la iglesia de San Pedro. Despertarse y contemplar Gijón desde la cama era todo un lujo.


De camino al Acuario de Gijón  recorrí el paseo que bordea la playa de Poniente.

 Aunque, personalmente, me gusta mucho más pasear junto a la playa de San Lorenzo. Es uno de esos lugares donde podría caminar durante horas, simplemente disfrutando del mar y del ambiente de la ciudad.

Durante mis visitas también conocí algunos de los lugares más interesantes de Gijón: la Universidad Laboral, el Jardín Botánico Atlántico, las Termas Romanas de Campo Valdés, el barrio de Cimadevilla, la senda del Cervigón y otros muchos rincones que seguro que se me quedan en el tintero.


Y por supuesto, disfruté de su gastronomía. Tengo un plato y un postre que para mí son obligatorios cada vez que visito Asturias: la fabada y el arroz con leche requemado. Porque viajar también consiste en comer bien, ¿no?

Una vez más, me quedaron cosas por ver y por hacer. Pero tengo la mala —o quizá buena— costumbre de callejear. Me encanta perderme por las calles de las ciudades que visito.

Me da una sensación de paz y la impresión de estar llenando mi interior de sentimientos, pequeños momentos y recuerdos que quizás, de otra manera, se escaparían a mi vista y a mis sentidos.

Además, en aquella ocasión las calles estaban vestidas de Navidad, así que Gijón lucía más bonita y luminosa que nunca.


Tras esta pequeña escapada de unos días, volvimos a casa con las pilas cargadas, el corazón a pleno rendimiento y la cabeza un poquito más llena de lugares, experiencias y recuerdos.


Porque al final, viajar es mucho más que conocer lugares.

¡Viajar es añadir sueños a la vida!

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